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Piratas

imaginario visual de los piratas en la pintura, la ilustración, el cine y el cómic

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Piratas

imaginario visual de los piratas en la pintura, la ilustración, el cine y el cómic

¡Piratas, piratas! Fue quizá el grito más aterrador para muchos marineros y, sin embargo, es emocionante, una llamada a la aventura, para los ávidos consumidores de ficción. La fuerza de las historias de piratas se deben en gran medida al imaginario que crearon artistas de épocas muy diferentes. De hecho, es gracias a los creadores que estos violentos delincuentes, pendencieros, ladrones y asesinos resulten sin embargo tan atractivos a nuestros ojos. Es más, simbolizan el ansia de libertad y también, pese a la eterna búsqueda del tesoro y los innumerables abordajes, el desapego por lo material. Cierto es que persiguen riquezas enterradas en islas remotas y arriesgan su pellejo por cofres legendarios, pero, ante todo, los piratas ansían la aventura.

Y precisamente de obras y de autores que alimentaron esta leyenda, queremos hablar hoy. En realidad, no tanto de escritores como Stevenson, Falkner o Defoe, sino más bien de aquellos que dieron forma al aspecto visual e iconográfico de este mundo. Apuntaremos algunos nombres de distintos medios que, por un motivo u otro, nos parecen especialmente significativos.

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Una de las portentosas imágenes de N. C. Wyeth

De la misma forma que cuando pensamos en Moby Dick nos vienen a la cabeza muchos de los portentosos dibujos de Rockwell Kent, el mundo de los piratas también tiene sus artistas de cabecera. Uno de ellos es sin duda Howard Pyle, que además de crear algunas de las imágenes más icónicas, escribió también numerosos relatos sobre el género. Aunque si hay un pintor que captó la esencia rabiosa y salvaje, pero también evocadora y poética de los corsarios, ese fue N. C. Wyeth. Sus detallados óleos inspirados en La Isla del Tesoro recrean a la perfección las atmósferas de cada escena y tienen una fuerza y rotundidad visual que los convierten en las ilustraciones ideales para esta obra maestra de la literatura.

Por supuesto, el medio que más ha explotado este tipo de historias, es sin duda el cine. El Hollywood clásico produjo innumerables películas, lo cual demuestra el interés que ejercía en el público. El Capitán Blood, El Capitán Kidd (hay una buena ristra de capitanes), El temible burlón, La mujer pirata, etc en fin, la lista es interminable. Simplemente de versiones de Peter Pan (entre las que destaca, cómo no, Hook) y, de nuevo, de La isla de Tesoro, el relato de piratas por excelencia, tenemos para muchas tardes de diversión (y a veces también de aburrimiento, todo hay que decirlo). Por ser películas de mi infancia que contribuyeron a la afición por los parches y las calaveras, quiero mencionar La isla de la cabezas cortadas y, por supuesto, La princesa prometida.

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Uno de los fabulosos atuendos de Keira Knightley en Piratas del Caribe

Ahora bien, si pensamos en las producciones más recientes (aunque ya no tanto), no podemos olvidar las andanzas (y andares) de Jack Sparrow. Al margen de la cuestionable calidad cinematográfica de las películas, la contribución iconográfica de la saga de Piratas del Caribe es innegable. El diseño de vestuario y la caracterización de los personajes es realmente sobresaliente. Y además, tanto por los esfuerzos de Deep como por la aparición estelar de Keith Richards, consiguieron casar de forma muy natural la piratería y el rock. 

Unos años más tarde, la explosión de las plataformas de streaming nos trajo nuevas aportaciones al género, esta vez en formato de serie televisiva. De entre todas, destaca Black Sails, en la que sobresale el diseño del vestuario de algunos de los bucaneros más famosos de la historia.

El mundo del cómic tampoco se queda corto en aportaciones al mundo de los corsarios, y esta temática se abordó profusamente ya desde  sus inicios. Tenemos numerosas y muy conocidas obras clásicas, pero en las últimas décadas también han aparecido muchos títulos que demuestran el interés que este género sigue despertando tanto en los autores como en el público. Las aproximaciones son además muy variadas, desde la portentosa interpretación de Peter Pan realizada por Loisel, a Isaac el Pirata de Blain, o El Rey Rosa de David B., pasando por obras muy en la línea del álbum francobelga como Long John Silver, Piratas o Barracuda.

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El Capitán Garfio de Regis Loisel

En el manga, además de la megaexitosa One Piece, es digna de destacar la actualización del género que realizó Minetaro Mochizuki en su serie MaiWai. En ella leí por primera vez el nombre de Libertalia (en realidad la llamaban Libertaria), la utopía pirata. Pero esa, ya es historia para otro día.

Hay un lugar, fuera del tiempo, entre la ficción y la realidad, un espacio de amplios horizontes en el que la fantasía se encuentra con el poder evocador de la aventura. Ese vasto mar, lleno de peligros, es por el que navegan los piratas.